Descontrol

Me he librado de mi propia furia, no puedo negar el descontrol emocional que a veces sufro ¡Estoy viva! y aunque evada lo inevitable; aquello sucederá.

Me encanta escuchar música, como lo hago ahora mientras me desahogo libremente sobre este papel en blanco. Solo yo me hago falta, sé que estoy en lugar equivocado y debo partir pronto; llevo mucho tiempo despidiéndome, no sufro de apegos, la diversidad me llama y el fuego de la voz colectiva me hace vibrar y es incandescente en mi garganta.

Me ha tomado más de un año cambiar cosas y dejar ir otras. Pero, aquí estoy; conmigo, empezando de nuevo, sin llevar a nadie, quien quiera venir es bienvenido. El viaje será ligero y será la narrativa de mi arrugas. Hoy 31-01-2016 me siento bien, entusiasta, las lágrimas se han ido, estuvieron de visita un rato.

Me gusta la belleza y aunque el arte sea capaz de apreciar tanto la fealdad y la belleza; es mejor amante de la vanidad primero. Así que mi arte será extravagante, espontáneo y buscando la perfección, rojo y sexy como la rosa que yace en mi corazón.

Extracto: “Diario: Vida y Letras de Alejandra Belén

 

PARA TI

Tienes un largo camino para respirar pasiones, no pretendas enterrarte con la muerte de algún sentimiento pasajero, todo pasa; eso fue lo primero que debieron enseñarte en casa. No hubieses creído que tu vida iba a acabarse con la partida del primer amor roto.

¡Qué bien! Pueden caerte las tardes en compañía del polvo que se postra donde la brisa lo lleva para tapar la ausencia que osas tener, por no llenarte de ti, de eso que le das a los demás cuando estás con ellos, de tus momentos, andas por la vida sin divertirte contigo, sin hacer fiesta con tus penas y reír con ellas, sin aceptar con calma lo que el tiempo ha traído por la consecuencia de tus actos, siempre buscas con la mente y olvidas  que el corazón es quien encuentra.

La persona que hay en ti, es suficiente, pero tardas mucho tiempo en descubrirla y pierdes los mejores años de tu vida buscando en los demás lo que yace en ti. Nunca vas a dejarte.

Llegas a la vejez reflexionando sobre lo que pudo haber sido mejor, sobre el verdadero propósito de las personas, y sobre cuáles eran las decisiones acertadas. Lo triste del asunto, es que te das cuenta cuando ya no hay nada que hacer, porque el tiempo no se recupera, y sí te das cuenta de eso, es porque no hubo inteligencia emocional para asegurarte a ti mismo la gratitud de tus arrugas.

 La rutina hace que dejes de admirar la magia que conservan las mañanas, tardes y noches, intenta observarlas a diario, aunque sea poco, poco es suficiente y nunca igual a nada; e invita a los demás a estar contigo y que no trasporten tu vida con ellos, porque también necesitas de alguien incondicional, y no hay otra persona mejor que tú para eso.